Eran las ocho de la noche
escuché el motor de una motoneta
a través de su caño de escape
parecía el resoplar
de una gran trompeta
Seguido a ello
hizo su aparición
el sonido de una sirena de ambulancia
que parecía el quejido
de un niño sollozando y llorando a gritos
por el cariño de su madre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario