miércoles, 17 de febrero de 2010

Descalzos

Son sus huestes
más poderosas
cuando dormitando
se acercan al sol
y colocan una por una
las piedras y las rocas
que habrían de tener
por compañeras
para su último vi8aje
o su último adiós
Despertar temiendo
seguir sufriendo
en lo que alguna vez
se convirtiera en un
santuario de vida
para rebuscar en
las plantas de los pies
vestigios de un pasado
descalzos
pisábamos el polvo
de las sendas
que en algún remanente
habríamos de recorrer
para lograr divisar
el calor intermitente
de un nuevo amanecer
noctámbulo
de lunas encendidas
con el silencio
de ayer.

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