Siempre
con la luz apagada
debajo de mi cama
imágenes inconexas
de sueños relámpagos.
Al subir la escalera
encuentro un tintero
bañado en nikel.
Sustituyo palabras
por dulces marejadas
y una suave brisa
que me ayuda a subir
tras el velo de tus encantos
donde no miras,
te canto
así vuelves a resurgir
entre reflejos
de espejos
sudados al vapor
de tu sed.
No es mi respiro
sino tu suspiro
el que me hace emerger.
Tal vez sean tan sólo palabras
tal vez sólo sean líneas
escritas
como un deber
pero debo reconocer
tu presencia inaudita
se hace saber
sólo con tu ausencia esperada
vuelvo al mar caminando
en su costa hay un mil
nuevas palabras
esperándome
que como granos de arena
una diferente a la otra
me dejan soñarte.
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