viernes, 19 de febrero de 2010

Inhédito

El graznar de cuervos
precipitar de cuerpos
la vorágine sedienta
de cosas inauditas
como las que han de cesar
Atrapan mil curiosidades
desenvainan sus espadas
dejando oír las muescas del metal
Mientras tanto, los transumantes
vagan por doquier
sus cuerpos holgados
adoloridos de tanto penar.
Los vehículos que transitan
por las arterias de la gran ciuda
también devoran las carreteras
con el calor
desde su motor
se agolpan en las vidrieras
esos niños
esos niños que no tuvieron
más juguetes que los que
estaban tras el aparador
de alguna hermosa tienda.
Mientras un cien pies
cabalga sobre mi cabeza
A pesar de que sean los
hijos de tus hijos
los que heredarán
este mundo
tú sigues en pie
e intentas
hacer lo mejor
El negocio es
como un barco
que zarpa día a día
esperando a sus empleados
el capitán va.
En algún lugar remoto
en algún lugar inhóspito
tú habrás de buscar
la respuesta a tu juglar
tan sólo porque
se estaban preparando
para lo que luego vendría
deshilvana esto entonces
antes de que llegue
la otra parte
que está por empezar
la función de las glorietas.

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